Sefarad
es el nombre que en lengua hebrea se da a España y que en la tradición judía, al menos desde época medieval, se aplica a la Península Ibérica. De Sefarad toman su nombre los sefardíes, descendientes de los judíos originarios de España y Portugal.
El pasaje, de difícil datación como todo el Libro de Abdías, hace referencia en todo caso al período conocido como cautividad de Babilonia, y a la dispersión del pueblo judío que siguió a la destrucción de Jerusalén en 586 a. C. Implica que algunos habitantes deJerusalén fueron deportados al lugar mencionado. La interpretación tradicional fue durante mucho tiempo que "Sefarad" era una referencia a la península Ibérica. En la actualidad, esta idea es considerada falsa.1
Los autores actuales, en cambio, identifican Sefarad con Sardes, en Asia Menor.
Los exégetas judíos de la Biblia identificaron Sefarad con Hispania al menos desde el Targum de Jonatán, traducción al arameo de los libros proféticos realizada por Jonatán Ben Uziel, de cronología discutida, pero probablemente de época romana. A partir de ese momento será habitual en la literatura hebrea postbíblica referirse a la península con el nombre de Sefarad. Aparece en las obras de autores sefardíes como Isaac Abravanel y Salomón ben Verga.
En el siglo XVI, el hebraísta Benito Arias Montano, en su Comentaria in Duodecim Prophetas (Amberes, 1571), recoge también esta idea.
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